Una de las cosas que marcan la diferencia entre los profesionales y amateurs es el saber estabilizar las grabaciones. En otras palabras hacer flotar la cámara y que los movimientos sean los más suaves posibles. Esto puede parecer sencillo pero las empresas audiovisuales invertimos miles y miles de euros al año en conseguir una buena estabilización. Hace no mucho y gracias a los avances tecnológicos nació el Movi un aparato que calcula con precisión la posición de la cámara respecto al suelo. Evita movimientos bruscos y nos permite crear planos únicos.

Adquirimos uno y la verdad que se ha vuelto una pieza indispensable en nuestro material de trabajo. Eso sí, es caro de narices.

Me acuerdo perfectamente de la cara que puso el tipo del banco cuando le explicamos que tanta inversión era para que la cámara no se moviera tanto. movi freefly

El aparato en cuestión es completamente electrónico y un operador la controla a distancia con un mando que sirve para corregir el plano.

Si miras nuestro portfolio la mayoría de planos están grabados con este sistema.

¿En que afecta esto en el resultado final?

Pues es sencillo y tiene una explicación neurocientifica . La estabilización es algo que transmite calidad, es agradable a la vista. Y lo más importante, te olvidas de la cámara. Es probable que conscientemente nos parezca una tontería y no le demos importancia. Pero de cara al subconsciente trasmite confianza y calidad de la marca que estamos representando.

Los planos estabilizados visualmente son más bonitos, seductores  y esto aumenta muchísimo la posibilidad de penetrar en la mente del espectador. Trasmitir y estar más cerca de emocionarte.

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Siempre pongo un ejemplo en este sector; Cuando no tienes ni idea de música y te encuentras viendo la filarmónica de Viena, imagina que alguien desafina… Pues bien automáticamente sabrás que algo falla aunque no sabrás el que. Pero condicionará la apreciación final de la pieza. Y es que tu cerebro es más listo de lo que tu crees.

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