Un lapso se define como el transcurso de tiempo entre dos límites, no necesariamente temporales.  Proviene del latín lapsus, participio pasado del verbo labi, y su significado es correr, fluir e incluso deslizar.

En el cine, un lapsus, (conocido como elipsis) es un recursos cinematográfico utilizado desde el comienzo de su historia. Sólo las pioneras películas de los hermanos Lumiere o Edison no tienen este recurso, sin el cual la cinematografía actual no existiría.

El TIME LAPSE está muy unido al cine, especialmente a su evolución. El descubrimiento más importante fue el de Peter Mark Roget, quien experimentó que “el ojo humano retiene las imágenes durante una fracción de segundo después de que el sujeto deja de tenerlas delante”. Este retenimiento se alcanza con una sucesión de 16 fotogramas por segundo, de ahí en adelante el ojo lo percibe como imagen en movimiento y no como una sucesión de imágenes fijas.

Una de las primeras veces que se utilizó en el cine este recurso, fue en 1902 de mano de George Meliés, en la película “Le Voyage dans la lune”. Pero si hablamos de elipsis en la historia del cine no podemos olvidarnos la que está considerada como la elipsis cinematográfica por excelencia. En “2001, una odisea en el espacio”, de Stanley Kubrick, un lapso de varios miles de años desde que el homínido lanza su recién descubierta arma hasta que esta se transforma en una nave espacial. Miles de años que al argumento de la película no aportarían nada se resumen en treinta y ocho segundos espectaculares y que siempre quedarán en la retina del espectador y del amante del cine.

La filmación de eventos y momentos en modo Time-Lapse, se está convirtiendo en ciencia y a la vez arte, un mundo que cada vez tiene más innovaciones causadas porque cada vez hay más variables sobre las que podemos ejercer nuestro control y esto nos deja un mayor grado de construcción de la escena o del momento.